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La llegada
de los mobloggers
ubica a los periodistas frente a nuevos retos. Para este corresponsal
de la DPA, se trata de un fenómeno al que la prensa deberá
hacerle frente, ya que son usuarios comunes de la tecnología
de punta que ahora no solo tienen la posibilidad de construir sus
propios medios en la Web, sino también de crear y enviar
imágenes en el momento más oportuno.
Pese
a ello, agregó, “no se puede desconocer que la prensa
tiene ante si una especie de amenaza, competencia o un fenómeno
que deberá afrontar sin temores, pero con una estrategia
clara de la ruta a seguir”.
Los
mobloggers están avanzando a una gran velocidad y es apenas
el comienzo, indicó, “los cambios nos llevarán
a convivir con generaciones de potenciales periodistas, pero nunca
desplazaran a los que ejercemos nuestra labor desde el punto de
vista profesional”.
Se
trata, reafirmó García, de aprovechar las posibilidades
que cada persona tiene de contribuir con la sociedad de la información
eventualmente. “Por supuesto que esto no es periodismo pero
significa otra etapa con la que tenemos que empezar a convivir y
a lidiar”.
Entre
prensa real y dudas de credibilidad
“Si bien, cualquier ciudadano puede darnos una gran contribución
informativa existe el peligro de caer en la trampa de transmitir
al público una falacia y ante esto también debemos
estar alertas”, manifestó este corresponsal acreditado
en la capital hondureña.
Para
este periodista “nos encontramos ante una recomposición
del orden periodístico, sabemos que históricamente
la prensa y los que la ejercen han sufrido profundos cambios. Lo
importante es aprovechar las posibilidades que la tecnología
puede ofrecer para mejorar el producto que se hace llegar al público,
no solo en la forma, sino en el fondo y para ello debemos aprender
a desechar y ha tomar lo conveniente”, puntualizó García.
Basta
con señalar que decenas de millones de personas andan por
cualquier lugar del planeta equipados con sus teléfonos celulares,
con sus cámaras fotográficas incorporadas; son un
ejército de potenciales periodistas gráficos, dispuestos
a capturar las imágenes noticiosas en el momento más
oportuno.
Son
los “mobloggers” y de alguna manera interfieren en el
periodismo.
Las
bitácoras, los mogglobers… ¿qué sigue?
Al inicio del surgimiento de estas posibilidades, a finales del
milenio pasado los periodistas veían con agrado la tendencia
de abrir espacios amplios para interactuar con el público,
lector, usuario, escucha o televidente.
Ahora,
frente a la evolución de las herramientas tecnológicas
y especialmente de los dispositivos móviles, saturados de
nuevas posibilidades, se sabe que quienes los poseen son factores
que pueden incidir directamente en los diversos campos de la información.
El
surgimiento de las bitácoras digitales se ha vuelto común
y ahora ya lo son, también, los intercambios y distribución
en la red de imágenes que surgen de cualquier dispositivo
móvil y que tienen el potencial de ser compartidos ampliamente.
Para
el experto del Poynter Institute de Estados Unidos, Steve Outing,
la evolución de la tecnología, así como recoger
y distribuir esta información genera un impacto de primer
orden en los medios de prensa que se ve plasmado en las imágenes
que cualquier ciudadano puede enviar desde un teléfono móvil
a un medio de prensa.
Sabemos
que las primeras fotografías ofrecidas por New Yorker y CBS,
en relación a los brutales abusos contra prisioneros iraquíes
en la cárcel de Abu Ghraib, fueron tomadas por un soldado,
Jeremy Sivits, quien incluso fue el primero en ser declarado culpable
por los tribunales competentes en los Estados Unidos.
El
hecho de que el mundo conociera esta información
gráfica, proveniente de una fuente no periodística,
provocó una serie de movimientos y acciones en el establecimiento
estadounidense que llevaron al secretario de Defensa de ese país,
Donald Rumsfeld a expresar su preocupación por el uso de
tecnologías de punta en áreas específicas.
De
Macondo a la era Bits
En
uno de sus artículos
sobre el periodismo Gabriel García Márquez, nos puso
a pensar en muchos detalles de lo que es este ejercicio, al que
el llama “el oficio más lindo del mundo”, sus
apreciaciones sobre los cambios en torno al quehacer de la prensa
hablan de las evoluciones que la modernidad le ha incorporado.
El
premio Nóbel de literatura se refiere a la sustitución
de la libreta por la grabadora o al cambio de las discusiones de
los temas de la agenda periodística en un cafetín
entre colegas por las formales reuniones en las salas de redacción,
entre otros muchos aspectos vinculados a los valores y a los cambios
producto del momento histórico.
Si
bien García Márquez habla del periodismo como un oficio,
en los últimos años vemos que los que se dedican a
esta labor podrían verla rodeada de la más feroz competencia.
Basta
con señalar que decenas de millones de personas andan por
cualquier lugar del planeta equipados con sus teléfonos celulares
y sus cámaras fotográficas incorporadas; son un ejército
de eventuales reporteros gráficos, dispuestos a capturar
las imágenes noticiosas en el momento más oportuno,
están en todas partes y con ellos la prensa deberá
comenzar una relación llevadera y provechosa, en la que,
fundamentalmente, los favorecidos sean los destinatarios finales
de la información.
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