Durante
el siglo XVI, el término Jicaque (a veces escrito Xicaque o
Hicaque) parece haber sido utilizado por los mexicanos para designar
a los habitantes originales no-mexicanos de Honduras, luego fue aplicado
más ampliamente a cualquier grupo no-converso u hostil de la
zona hacia el sur, hasta Nicaragua y Costa Rica. A pesar de la confusión
en el uso de los términos Xicaque y Jicaque, Greenberg y Swadesh
han identificado el Jicaque como una lengua distinta perteneciente
al tronco lingüístico Hokan-Sioux. El término Jicaque
o Xicaque, como en la actualidad se determina este grupo, tiene también
denominaciones como la de ?tol?, tolupán, torrupán.
Actualmente en Honduras se usa el termino tolupán, para definir
a este grupo étnico.
Si retrocedemos en el tiempo, encontramos que este
grupo tenía como frontera el Valle de Sula. Evidencias lingüísticas
del siglo XVI, muestran que el Valle de Sula era punto de reunión
entre los mayas y tolupanes, cuya cultura era menos compleja que la
de los mesoamericanos (los mayas) y típico de los pueblos centroamericanos
(todos los que no eran mayas).
La ubicación de los tolupanes en el inicio
de la colonización española esta sujeta a discusión.
Los cálculos más conservadores los ubican desde la desembocadura
del río Ulúa hasta las inmediaciones de Trujillo, haciendo
de frontera hacia el interior del país (aproximadamente) lo
que hoy son los limites norteños de los departamentos de Comayagua,
Francisco Morazán y Olancho. Por los rasgos históricos
y etnográficos disponibles, se deduce que los tolupanes durante
la época prehispánica, constituían un grupo cazador-recolector
que se dispersaba por una amplia región y que su re-plegamiento
hacia las zonas más abruptas del interior de la plataforma
del caribe de Honduras se debe a la captura y explotación de
que fueron objeto por parte de los conquistadores.
Mientras culturalmente, los tolupanes se parecían
a los sumos, payas y misquitos, diferían de ellos lingüísticamente...
Chapman, citando al lingüista Bright, asegura que ?representan
uno de los mayores enclaves sureños del tronco Hokan?. Los
antropólogos y lingüistas que han estudiado la lengua,
torrupán, entre ellos la antropóloga Chapman, le calculan
5000 años de antigüedad. Ellos relacionan la lengua tolupán
(torrupán) con la familia norteamericana Hokon-Sioux. Sin embargo,
la discusión sobre el origen de esta lengua no parece estar
cerrada. Por otra parte, se han entablado polémicas sobre el
origen de los tolupanes y, tomando en consideración sus rasgos
lingüísticos, los sitúan emparentados con la familia
Chibcha-Penutia, de origen sudamericano; o simplemente afirman que
se trata de una lengua independiente y aislada. De lo que no cabe
duda, a partir del dato lingüístico, es que nos encontramos
con un grupo indígena antiguo, muy anterior a la civilización
maya que supo, en medio de las transformaciones culturales del entorno
mantener cierta identidad hasta épocas recientes.
En medio de todo este panorama histórico etnográfico,
lo que podemos decir es que los tolupanes padecieron de un modo especial
las primeras etapas de la conquista españoles caracterizada
en Honduras por un fuerte tráfico de esclavos hacia las islas
mayores del caribe y por el trabajo forzado. La persecución
que se desató contra ellos durante la colonización los
obligó a refugiarse en las selvas y montañas de la región
centro-norte del país, manteniéndose dispersos y alejados
del resto de la sociedad, lo que hizo que los tolupanes se convirtieran
en casi nómadas y no lograran desarrollar una arquitectura
propia. A través del tiempo han tenido que adaptarse a lo que
las circunstancias les han presentado. Originalmente vivieron a la
orilla del mar, a la orilla de ríos, luego huyeron tierra adentro
y, por último, emigraron a las montañas.
Población
actual y localización
Los
tolupanes están constituidos en 28 tribus distribuidas en seis
municipios del departamento de Yoro, más dos tribus emigradas
el siglo antepasado a la Montaña de la Flor, municipio de Orica,
Francisco Morazán.
Por la ubicación de las tribus en territorios
de difícil acceso, en algunos casos, es imposible precisar
la información. En un principio se conocían 21 tribus
pero, a partir de la segunda mitad de la década de los ochenta,
la FETRIXY (Federación de Tribus Xicaques de Yoro) comenzó
a realizar un reconocimiento en la zona, ya que se constato la existencia
de un buen número de pequeños grupos tribales que se
separaron de las tribus reconocidas, por distintas razones, y formaron
grupos aislados en las montañas. Por el contacto con los españoles
y por el continuo contacto con los ladinos, los tolupanes han perdido
aceleradamente muchos valores y costumbres ancestrales, proceso que
ha afectado, especialmente, su lengua materna (el tol).
En el departamento de Yoro se localizan las tribus
de: Plan Grande, Anisillos, Matadero, Santa Marta, Subirana, El Tablón,
El Pate, El Palmar, Lagunitas, La Pintada, Luquigüe, Mina Honda,
San Esteban, Candelaria, Las Vegas, Agua Caliente, Zapotal, San Francisco
de Locomapa, El Siriano, Jimía, La Bolsita, Guajiniquil, Santa
Rosita y Placencia; tres tribus en la Montaña de La Flor y
una en el municipio de Marale, Departamento Francisco Morazán.
La población tolupán la establecemos
aproximadamente, en unos 19300 individuos, de los que sólo
los que habitan en la Montaña de La Flor conservan su lengua
materna. Es necesario señalar que la cultura tolupán
es similar a la de los tawahkas, misquitos y pech, por ser una ?cultura
de la selva tropical? cuyas características según A.Chapman,
son: asentamientos semi-permanentes, casas multifamiliares, agricultura
rudimentaria, caza (con arco, cerbatana) y pesca. Cestería,
poca alfarería y calabazas. Ropa de corteza (en la actualidad,
la vestimenta se ha latinizado), sociedad igualitaria gobernada por
caciques (ahora regida por asambleas de ancianos y shamanes). Utilización
de bebidas (chicha) en bodas y funerales. Dispersos en el interior
de las montañas, los caseríos son pequeños y
casi todos sus habitantes son familiares.
Aspecto
Cultural
Las
manifestaciones culturales cosmogónicas han desaparecido, salvo
en la tribu de la Montaña de La Flor. Hay ausencia casi absoluta
de manifestaciones artísticas.
La lengua tol se encuentra en estado de supervivencia;
la hablan en forma aislada sólo una porción de las personas
adultas, sólo en cuatro de las tribus mencionadas se encuentran
todavía personas que la hablan. En muchas otras tribus se perdió
desde la generación pasada o la antepasada, encontrándose
algunos ancianos que recuerdan ciertas palabras que intercambiaban
con sus madres.
Dando una cifra aproximada, podríamos decir
que el tol lo hablan unas 700 personas; el mayor número de
hablantes está en la tribu de la Montaña de La Flor,
con unas 410 personas; el resto, esta disperso, en las demás
tribus, donde lo hablan solamente las personas de edad avanzada.
La mayoría de la población india no
habla su lengua. Las presiones discriminatorias ejercidas por los
ladinos mediante burlas, imprecaciones y recriminaciones contra los
torrupanes por la forma en que hablan el español, ha hecho
que los indios se preocupen más por mejorar el español,
que trasmitir su lengua a las nuevas generaciones.
Las prácticas culturales, ceremonias y ritos
de transición (nacimiento, adolescencia, muerte) han desaparecido.
Los tolupanes de la Montaña de la Flor tienen la costumbre
de velar a sus muertos en la cocina durante 24 horas, los tolupanes
comen su alimento diario y beben café. No utilizan cajas para
el entierro, el cadáver es envuelto en las mantas que ocupaba
para dormir y así es enterrado. Sus pocas pertenencias son
depositadas en la fosa. A diferencia de los ladinos, los tolupanes
de la Montaña de La Flor no lloran a sus muertos durante la
velación, nadie hace comentario alguno; simplemente reflexionan
sobre lo que fue el difunto en vida.
La ropa que en la actualidad usan, la obtienen a través
del comercio con los ladinos y solo en la Montaña de La Flor,
se encuentran tolupanes que aún usan su traje tradicional llamado
?balandrán?. A pesar de sufrir una sustancial modificación
de muchos elementos culturales y sociales, los tolupanes tienen conciencia
de su pasado y paulatinamente, se integran al proceso de desarrollo
nacional.
Su economía es de subsistencia, combinada con
los estratos dominantes al interior de las tribus: los indios ricos
y pequeños productores (economía mercantil simple).
La economía tolupán vive un largo proceso de transición
entre lo tradicional y lo moderno.
Aspecto
religioso
Los
tolupanes no son extremadamente religiosos, tal vez porque lo han
olvidado por falta de practica o, simplemente, como una reacción
a su situación de sometimiento durante 500 años. Además
que los españoles no le dieron mucha importancia a la evangelización
de estos ?indios salvajes?. En la actualidad prácticamente
han olvidado su religión ancestral. A excepción de los
tolupanes de la Montaña de La Flor donde todavía persisten
muchas de las creencias ancestrales y juegan un papel importante en
su cosmovisión, pero por la presencia de misioneros evangelizadores
en la zona, ellos temen hablar de sus creencias.
Estructura
organizativa
La
familia no difiere aparentemente, de las familias ladinas del sector.
Se encuentran sin embargo, en algunas tribus, ciertos rasgos que pueden
sugerir características familiares ancestrales: la presencia
durante el parte, remite a una figura paterna reforzada con aspectos
ceremoniales. La tendencia a construir la casa cerca de la de los
parientes más próximos recuerda sistemas de familia
ampliada que, sin duda fueron mucho más evidentes en las antiguas
culturas cazadoras de la época precolombina. Pese al fuerte
proceso de latinización, en la actualidad los tolupanes son
el grupo étnico mejor organizado dentro del contexto nacional.
Están organizados en tribus y éstas a su vez pueden
abarcar un número diverso de caseríos y aldeas. También
hay tribus de un solo caserío.
Entre los tolupanes, el tipo de tenencia de la tierra
es muy particular, dado que nadie la posee a titulo individual. Cada
indígena tiene derecho a cercar su parcela y trabajarla; aunque
no puede venderla, puede cercar la extensión que es capaz de
trabajar, variando de 2-3 manzanas. Esta característica de
la tenencia de la tierra esta vigente a pesar de que algunos caciques
y cafetaleros se han agenciado más, despojando a muchas tribus
de sus tierras.
Aspecto
socioeconómico
Los
tolupanes producen especialmente, granos básicos (maíz,
frijoles, café) y explotan secundariamente recursos naturales
silvestres con raíces y madera. La organización del
trabajo es fundamentalmente individual. En ninguna tribu existe el
cultivo comunal. Si bien la agricultura es de subsistencia, hay casos
de indígenas que comercializan alguna cantidad de café,
negocio típicamente ladino, cultivos de frijoles, maíz
y casos aislados de venta de frutas, de verdura y yuca.
Los tolupanes
pueden contarse entre los indígenas que han desarrollado un
amplio conocimiento en cuanto al manejo de las abejas productoras
de miel. Son especialistas en detectarlas y domesticarlas, cuando
están en la montaña. Esta labor se inicia con el traslado
de las larvas o huevos de la colmena silvestre a un trozo ahuecado
y sellado en sus extremos, dejando únicamente el grupo de entrada
y salida de las abejas. Se deja por unos días próximos
al lugar de donde se extrajo y luego se traslada al patio de las viviendas.
Tomado de mesoamerica-travel.com