Hispanos

Hispanos en Estados Unidos, también conocidos como latinos, residentes en Estados Unidos cuyos antepasados provienen de países en los que se habla el español. Desde el siglo XVII han vivido numerosas personas de ascendencia hispana en lo que actualmente es Estados Unidos. En el censo de 1990 había un total de 22,3 millones de hispanos en este país. La mayoría de los expertos cree que a esa cifra habría que añadir unos 2 o 3 millones más de inmigrantes ilegales. Los hispanos constituyen el grupo minoritario de más rápido crecimiento de Estados Unidos y se calcula que para el año 2025 sobrepasarán los 50 millones.

La comunidad hispana está formada por una mezcla de grupos procedentes de diversos países de Latinoamérica, como México, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, El Salvador, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Perú y Panamá. En los documentos oficiales de Estados Unidos y en los medios de comunicación en lengua inglesa se emplea el término hispano para denominar a esa amplia comunidad de hispanoparlantes que abarca a grupos de diversas naciones. En las emisoras de radio y en los canales de televisión en lengua española se suelen emplear los términos hispano o latino. Esa denominación tan amplia no es del agrado de muchas personas que prefieren otras designaciones más específicas, como mexican american (mexicano-estadounidense) o cuban american (cubano-estadounidense

MEXICANOS-ESTADOUNIDENSES (mexicanos en Estados Unidos)

Inmigrantes mexicanos Muchos de los inmigrantes que llegan a la región suroccidental de Estados Unidos proceden de México. Como Texas hace frontera con México, un gran número de ciudadanos mexicanos han entrado en este estado y se han asentado en él. A finales del siglo XIX surgió en el estado una cultura texano-mexicana que mezcla elementos de las culturas mexicana, texana y de los restantes estados sureños de Estados Unidos. La fotografía, tomada en 1912, muestra a una familia mexicana justo antes de cruzar la frontera con Texas.

Los mexicanos que viven en Estados Unidos suman aproximadamente 17 millones de personas y constituyen el mayor grupo de hispanos. En un principio vivían en los estados del suroeste, principalmente en Texas, California, Arizona, Nuevo México y Colorado. De hecho, a la ciudad de Los Ángeles (California) se le ha denominado de modo informal ?capital del suroeste hispano?. También existen comunidades en ciudades de otras regiones del país, como en Nueva York y en Chicago (Illinois).

La aparición de la comunidad mexicana dio comienzo en 1848 con el fin de la guerra Mexicano-estadounidense. Por el tratado de Guadalupe Hidalgo, México cedió más de la mitad del país a Estados Unidos, cuyo gobierno a su vez garantizó la ciudadanía estadounidense a aquellos mexicanos que vivieran en este territorio. La mayor parte de la actual comunidad de mexicanos desciende de campesinos que, a lo largo del siglo XX, han ido trasladándose desde las zonas rurales mexicanas a Estados Unidos en busca de trabajo.

PUERTORRIQUEÑOS (puertorriqueños en Estados Unidos)

Los puertorriqueños son el grupo que ocupa el segundo lugar entre los hispanos. En Estados Unidos viven alrededor de 2,7 millones, principalmente en Nueva York y Nueva Jersey. En Puerto Rico, estado libre asociado a Estados Unidos, viven otros 3,5 millones de puertorriqueños. La mayor parte de los puertorriqueños que habitan en Estados Unidos son antiguos campesinos que emigraron en la década de 1960. Muchos de ellos tienen la ciudadanía estadounidense y pueden acogerse a subsidios sociales federales de los que no pueden participar otros grupos.

CUBANOS-ESTADOUNIDENSES (cubanos en Estados Unidos)

Los cubanos residentes en Estados Unidos, alrededor de un millón de personas, constituyen el tercer grupo en cuanto a población. La comunidad cubana está concentrada en Florida, especialmente en la zona de Miami. La mayoría llegó a Estados Unidos en calidad de refugiados políticos tras la Revolución Cubana de 1959, que llevó a Fidel Castro al poder.

OTRAS COMUNIDADES (otras comunidades latinas en Estados Unidos)

Desde la década de 1970, las guerras civiles y las crisis económicas en Latinoamérica han provocado un aumento del número de emigrantes. En El Salvador, el conflicto entre la guerrilla y el gobierno provocó la salida del país de numerosos salvadoreños durante la década de 1980. Unas 500.000 personas emigraron a Estados Unidos, fijando su residencia sobre todo en la ciudad de Washington y en zonas de Florida, Massachusetts y California. También en esa misma década, la revolución sandinista de Nicaragua llevó a unos 800.000 nicaragüenses a Estados Unidos. En la República Dominicana la recesión del mercado laboral y los disturbios políticos impulsaron a muchos dominicanos a emigrar a Estados Unidos, principalmente a la ciudad de Nueva York. Estas olas de inmigraciones han dado origen a distintas comunidades de hispanos que luchan por establecer una identidad única en Estados Unidos.

Los inmigrantes procedentes de América del Sur, sobre todo de Colombia, Ecuador y Perú, se han concentrado en la parte noreste del país. Los colombianos, que en 1990 ascendían a 352.000, forman el mayor grupo de hispanos con raíces en Sudamérica. Ese mismo año, los ecuatorianos ascendían a 197.000 y los peruanos a 162.000 personas.

DIVERSIDAD CULTURAL DE LOS LATINOS EN ESTADOS UNIDOS
La diversidad cultural que se da en la comunidad hispana es reflejo no sólo de la mezcla de los distintos grupos nacionales, sino también de las raíces cosmopolitas de cada una de las culturas latinoamericanas. Aunque en diferente grado, han recibido influencias de las tradiciones judías, musulmanas, católicas, españolas, africanas, asiáticas e indígenas. Muchos de los habitantes de Latinoamérica son mestizos (mezcla de europeo e indígena) o mulatos (mezcla de europeo y africano). Véase Mestizaje. En ocasiones, dentro de un grupo que presenta la misma nacionalidad entran en conflicto subgrupos dispares en cuanto a características étnicas, religiosas y culturales.

Los intentos de unificar a los hispanos bajo una sola bandera han originado con frecuencia problemas entre las diversas comunidades. Los cubanos, mexicanos y puertorriqueños suelen tener poco en común. Hay grupos que se sienten más próximos a otras minorías no hispanas: en asuntos políticos, por ejemplo, los cubanos se han aliado con los judíos de Estados Unidos, mientras que los puertorriqueños han establecido alianzas similares con los afroamericanos.

Bajo aparentes similitudes se encierran a veces profundas diferencias. Aunque la mayoría de los hispanos habla el español, cada grupo adapta la pronunciación y las expresiones propias de su país a sus circunstancias específicas. Del mismo modo, aunque la mayor parte de los hispanos son católicos, han heredado tradiciones religiosas más antiguas y diferentes entre sí. En los países caribeños de habla española la práctica de la religión católica refleja influencias africanas, resultado del comercio de esclavos procedentes de África que se dio en esa región. En América Central y en América del Sur las costumbres religiosas de las antiguas civilizaciones precolombinas han ejercido una influencia muy significativa sobre la religión católica.

En lo que se refiere a deportes, gastronomía o convicciones políticas, los grupos de hispanos tienen gustos variados. Por lo general, el deporte favorito de los mexicanos, salvadoreños y nicaragüenses es el fútbol, mientras que los dominicanos, puertorriqueños y cubanos prefieren el béisbol. El arroz y los frijoles son ingredientes importantes en casi todas las cocinas latinoamericanas, pero el alimento básico de la dieta mexicana es el maíz, y los plátanos y las batatas lo son de la cocina cubana y puertorriqueña. En cuanto a la política, los mexicanos y puertorriqueños tienden a votar a candidatos liberales en las elecciones estatales y nacionales de Estados Unidos, mientras que los cubanos se caracterizan por sus tendencias conservadoras.

IDENTIDAD
A pesar de estas profundas diferencias, otros factores sociales contribuyen a la formación en aumento de una identidad unificada entre los hispanos de Estados Unidos. En lugar de procurar servicios especializados a cada uno de los grupos, el gobierno de Estados Unidos fomenta la creación de una identidad hispana única. Las emisoras de radio y televisión en español trabajan para crear un mercado unificado de publicidad para todos los hispanos. Los políticos hispanos, en un intento de hallar una base común en sus distritos electorales, han logrado formar algunas alianzas políticas entre los diversos grupos. La intención de crear una comunidad única ha tenido algunos resultados positivos, pero también lleva a una simplificación excesiva de la compleja variedad de los diferentes grupos que viven en Estados Unidos.

El movimiento chicano, que organizó una campaña por los derechos civiles y para fomentar el orgullo cultural entre los mexicanos-estadounidenses, tuvo su auge a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970, y condujo a una mayor concienciación política entre los hispanos de todos los países. Esa nueva conciencia estimuló a varios grupos a potenciar las similitudes históricas y culturales existentes con el fin de lograr alianzas políticas. El censo de 1990, en el que figuraban más de 22 millones de hispanos, reconoció el potencial poder político que podrían ejercer como grupo.

DEBATES ACTUALES
Son numerosas las personas que han llegado a considerar que los hispanos no son simplemente un grupo más de inmigrantes destinados a ser asimilados (véase Asimilación) por la cultura dominante de Estados Unidos, sino una ramificación de Latinoamérica dentro del país. Algunos hispanos incluso hablan de la ?reconquista? de aquellas zonas que pasaron a pertenecer a Estados Unidos y mantienen que nunca se integrarán totalmente, sino que llegarán a controlar los territorios perdidos y, en último término, ?hispanizarán? toda América del Norte.

Estas manifestaciones se han dado al mismo tiempo que se producía una escalada de movimientos contra los inmigrantes y de sentimientos anti-hispanos en muchas zonas de Estados Unidos. En las décadas de 1980 y 1990 la propaganda destinada a crear animadversión contra los trabajadores de bajo nivel económico y de lengua española se ha convertido en habitual en los debates políticos sobre las leyes de inmigración estadounidenses y los programas de educación bilingüe. Los inmigrantes hispanos ilegales en Estados Unidos han sido retratados como una amenaza para la seguridad nacional. Mientras el aumento de la influencia hispana en Estados Unidos es duramente criticado, los grupos contrarios a la inmigración suelen ignorar la enorme influencia política, económica y militar que Estados Unidos ejerce en Latinoamérica. En tiempos pasados, muchos otros grupos de inmigrantes tuvieron que enfrentarse a este tipo de disputas. Sin embargo, como la comunidad hispana de Estados Unidos ha crecido tanto, sus integrantes se hallan cada vez más presentes en los debates sobre la reforma de las leyes de inmigración.

A la larga, es probable que la influencia de los hispanos dé lugar a profundos cambios en la cultura de habla inglesa, hasta ahora predominante en Estados Unidos. El español es ya la segunda lengua más hablada dentro del país y la influencia de este grupo se deja sentir cada vez más en la gastronomía, la música y las artes visuales.

Tomado de nnc.cubaweb.cu

 

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