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Su madre padece de VIH Sida y su papá
dejó las labores de pesca y se fue una
madrugada sin siquiera despedirse de sus tres
hijos menores de edad, en busca del sueño
americano.
Seguramente la madre morirá sin saber
cuál será el futuro de sus tres
hijos. Por falta de dinero y de un centro de
salud cercano, no ha podido asistir para que
la vea un médico.
Este
triste cuadro de una humilde familia garífuna
que vive a su suerte en una remota comunidad
del Litoral Atlántico de Honduras donde,
208 años después de su arribo
al país, siguen adoleciendo de lo básico
para subsistir.
La
mano amiga
Afortunadamente existen instituciones que ayudan
a mitigar la pobreza y el sufrimiento, como
la Organización de Desarrollo Étnico
Comunitario (ODECO), que ha tomado un liderazgo
en procura de un mejor futuro para las comunidades.
El presidente de la ODECO, Céleo Álvarez
Casildo analiza la actual situación de
la comunidad afrodescendiente:
¿La
situación es casi igual después
de 208 años?
Hay inequidad. Hay que hacer un gran esfuerzo
para que las comunidades afrohondureñas
puedan alcanzar niveles de competencia: una
educación adecuada, un acceso a mejores
empleos, acceso a créditos, a capacitación
y tener las posibilidades de desarrollarse de
manera competitiva.
¿Ha
habido evolución?
Está claro que ha habido una evolución,
las condiciones de hoy no son las condiciones
de ayer, como consecuencia lógica de
lo que es la dialéctica, no podemos permanecer
estáticos, ahora lo que hay que valorar
es si después del tiempo las condiciones
son mejores hoy que ayer, entonces hay que hacer
un balance crítico.
¿Existen
muchos problemas por el territorio?
Ayer las comunidades vivían sin presiones
en sus tierras, con grandes extensiones, había
una población más baja, por lo
tanto más acceso a la naturaleza, a los
recursos naturales.
¿Hay
racismo que limita las fuentes de empleos?
En el plano del desarrollo económico
hay una baja capacidad del mercado para absorber
la mano de obra afrohondureña por varias
razones, entre ellas el racismo, la discriminación
y la exclusión. Como decía Martín
Luther King: Que no sean juzgados por el color
de su piel, sino por el contenido de su carácter.
Esto sigue siendo una limitante que obliga a
gran parte de la comunidad a fugarse, cerebros
que se fugan y se van a otros países,
principalmente a Estados Unidos.
Entonces,
¿sí existe racismo en Honduras?
Existe el racismo y la exclusión en nuestro
país e incluso ha sido reconocido por
el propio Presidente de la República.
¿Qué
se hace al respecto?
Honduras muy recientemente ratificó la
convención contra todas las formas de
discriminación racial, logramos que se
emitiera el decreto 330-2002, que declara abril
mes de la herencia africana en Honduras y por
ese presionar organizativo el año pasado
se emitió un decreto de creación
de la comisión nacional contra el racismo
en Honduras, la existencia de esa comisión
dice que hay racismo y que hay que combatirlo.
¿Pero el racismo es mundial?
El racismo es un flagelo que le hace daño
a la humanidad, millones de personas han sido
asesinadas a causa del odio racial.
¿Qué
se ha logrado?
Lo más importante ha sido la facilitación
de construir un nuevo ser humano, un nuevo hombre,
y una nueva mujer que reconocen sus derechos
y obligaciones, que saben que Honduras y la
comunidad, el mundo, puede ser transformado
únicamente con una participación
consciente efectiva, organizada.
¿La
información y la educación serán
la base?
En la medida que la gente esté informada,
esté educada, hay posibilidades enormes
de transformar la nación. Como decía
José Martí: “Sólo
siendo cultos podemos ser libres”, entonces
en la cultura radica el pilar del desarrollo
de los pueblos.
¿Les
ha cumplido el gobierno?
La creación de ODECO, así como
de otras organizaciones afrohondureñas,
obedece a un abandono sistemático, y
hemos tenido que forjar nuestras propias plataformas
de lucha organizada con el propósito
de influenciar las políticas públicas
nacionales para que éstas incluyan las
necesidades, las expectativas y los reclamos
de las comunidades afrohondureñas.
¿Tienen
que presionar a los gobiernos?
Si tuviéramos gobiernos efectivos no
tendríamos que estar peleando para que
se le entregue el título definitivo de
propiedad a una comunidad o que se haga una
carretera , un centro de salud, o que se facilite
la plaza para una médico, etc., eso es
responsabilidad del Estado de Honduras.
¿Qué
busca la ODECO?
Buscamos una inserción en el proceso,
sin perder los valores culturales, la identidad
de la comunidad, y eso es una enorme ayuda al
país, pues el Estado debería estar
pagando y contratando personas que hagan lo
que nosotros estamos haciendo de manera independiente
como una propuesta alternativa, una iniciativa
propia de la comunidad.
¿Qué
papel juega la comunidad garífuna en
materia de turismo?
Un papel preponderante, por supuesto hasta ahora
como objetos, medianamente ha habido un interés
en los últimos dos años como resultado
de las gestiones.
¿La
remesas son la tabla de salvación?
Las remesas son importantes, las casas que se
ven en las comunidades, muchas de las cuales
están cerradas, es porque son producto
de las remesas, la gente tiene que emigrar para
hacer cualquier trabajo en Estados Unidos, a
fin de lograr construirse una vivienda digna
que muchas veces no puede ni siquiera habitar.
¿El
sida y el narcotráfico amenazan las comunidades?
Son problemas estructurales que atraviesan el
interés de toda la nación, colocarlos
como problemas exclusivos, es estigmatizar.
Son problemas reales, que existen como existen
en el resto del país.
¿Hay
esperanza?
Todavía conservamos la esperanza de que
estos flagelos, uno puede ser erradicado totalmente,
por lo menos a mediano plazo...
¿Ahora
son desplazados de sus territorios?
Hay una carrera loca de mucha gente que aceptan
oropel por oro, es decir la comunidad está
en una mina de oro, y les dan espejitos y sueltan
la mina de oro, ahí tiene mucho que ver
la educación.
Tomada
de Diario Tiempo
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